Las redes sociales como Facebook, MySpace o la española Tuenti son aplicaciones on line que generan a sus usuarios un perfil con sus datos en una página personal que puede compartirse con otras personas al hacer pública esta información.
Hoy se han convertido en un fenómeno de tal magnitud que suman casi 15 millones de usuarios activos. Se calcula que Facebook, sin ingresar aún dinero en estos momentos, tiene un valor de mercado de cerca de 15.000 millones de dólares, casi tanto como el gigante General Motors. El número de usuarios de las redes sociales creció más de un 35 % en el año 2008 y se espera que se duplique en los próximos 4 años hasta superar ampliamente los 100 millones en la Unión Europea, según datos de la Comisión Europea. Más de la mitad de sus usuarios consulta y añade información a su propio perfil casi a diario. Las plataformas que las sustentan tienen previsto ofrecer, a corto plazo, nuevas utilidades y llegarán a funcionar como un verdadero correo electrónico. Además su uso será más fácil desde el teléfono móvil.
Los mejores adictos a estas redes son aquellos que establecen contactos y comparten contenidos, gustos, aficiones o conocimientos con otras personas (jóvenes, científicos, músicos, políticos…). También son usadas como plataforma de actos sociales o foro de opinión. En estas páginas los usuarios cuelgan fotografías, vídeos, canciones o enlaces a sitios favoritos en la Red mostrando así su mundo y buscando identificarse con otros.
La influencia de las redes es positiva para los jóvenes ya que se familiarizan de modo lúdico con las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) si bien no está exenta de ciertos aspectos a tener en cuenta. Internet es el mundo real, donde hay gente con la que merece la pena relacionarse y otras personas con malas intenciones que pueden causar daño. El ciberbullying, la pornografía o el acoso sexual están hoy a la orden del día. El anonimato de la Red, no cabe duda, facilita su uso y abuso.
En las redes sociales se acostumbra a:
- Cotillear sobre la vida de los demás
- Subir fotos y comentar las de amigos y amigas
- Compartir información, fotos, videos
- Enviar mensajes públicos y privados
- Actualizar el perfil permanente mente (gustos, trabajos personales, novedades…)
Muchas redes solicitan datos personales para crear el perfil del afiliado: nombre, edad, domicilio, sexo, foto, estudios, orientación sexual, aficiones…Por ello, entrar en una red social, sin las debidas precauciones, es como hacer un “GRAN HERMANO VIRTUAL” de la propia vida ante el resto de los clientes de la Red. Todo lo que puede verse por Internet deja de ser privado para ser de dominio público. ¡El gran ojo que todo lo ve!
Así, un uso abusivo puede convertirlo en un “reality televisivo” que permite al usuario adentrarse en la vida de los demás. Ser concursante y espectador al mismo tiempo.
Con el fin de minimizar riesgos, es muy recomendable recordar a los jóvenes los siguientes consejos antes de hacerse un perfil en cualquiera de las redes sociales existentes. Éstos tienen que ver con los tres momentos del proceso:
A la hora de registrarse en una red social, los menores de 14 años necesitan a sus padres o tutores para hacerlo, aunque hoy cualquier joven de esa edad puede falsear sus datos sin ser reconocido. Y un aspecto sin duda muy importante es leer su política de privacidad con ellos. Por un lado, para restringir el acceso al perfil únicamente a los amigos ya que según datos recientes de la Agencia Española de Protección de Datos y el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación, el 43% de los usuarios de redes sociales en España tienen configurado su perfil de forma que pueda ser visto por cualquier persona en la red. Por otro, conocer quién es el dueño de los datos escritos en el perfil, y que ninguna empresa nos envíe publicidad ni estemos en ninguna base de datos para investigar sobre nuestra vida privada.
Hoy, muchas de las redes se otorgan la licencia de uso de los contenidos aportados por los miembros y la propiedad indefinida de sus datos, sin el consentimiento de éstos. Además, en muchos casos, se permiten el derecho de ceder los datos a terceras personas, con un efecto de “bola de nieve” imparable. Aún así, se ha de pensar que “no pueden garantizar que el contenido del perfil sea visto por personas no autorizadas” (frase entresacada de la política de privacidad de una de las redes sociales mas usadas del mundo).
En cuanto a la participación como usuario se recomienda limitar la información personal y familiar que se publica en el perfil. Es fácil arrepentirse de escribir ciertas cosas pero, una vez en Internet, puede perderse fácilmente el control y volverse en contra en un futuro y por esto mismo, se han de respetar los derechos de los demás y no publicar una información de otros sin su consentimiento. Las redes sociales están obligadas también a no solicitar más datos de los necesarios, informar de nuestros derechos, disponer de medidas adecuadas de seguridad de los datos y establecer mecanismos rápidos y ágiles para denunciar si hay informaciones falsas o datos personales no autorizados.
Por último, la opción de darse de baja en el perfil es el tercer aspecto a tener en cuenta. Las redes han de garantizar que no quede información personal (textos o imágenes) en el perfil y que no haya sido almacenada en la memoria de los buscadores de Internet. Pero, ¿Y si Google la hubiera rastreado?
¡El gran ojo…!
Alberto Leal Cazorla


