aulamilenium

Miercoles 8 Sep 2010

A tientas… ¿No es acaso el arte una pregunta sin respuesta?

Imaginemos que un día no aparece el sol en el horizonte. De repente nos quedamos sin luz. ¿Puedes imaginarte un día así? Al desaparecer la luz dejarías de ver todo lo que te rodea. El mundo se poblaría de sombras. Ahora te propongo que te imagines que un día deja de ser necesario el aire para respirar. Seriamos invadidos por  el silencio. Ningún ruido por leve que fuera,  podría oírse. Sombras y silencio… en el universo deslumbrante que nos ha tocado vivir.

Tenemos luz eléctrica, me dirás, podemos  bajarnos toda la música y las imágenes del ciberespacio. Te sigo diciendo que te falta la luz y…
¿No lo concibes? Te propongo un símil. Imagina que un día en tu escuela dejaran de enseñarte arte ¿Te imaginas todo lo que estas dejando de ver?
Y si un día deciden que en los planes de estudio que la música es una materia   que debe ser callada y discreta y deciden que pase de puntillas, arrastrándose. ¿Alcanzarían tus oídos a escuchar todas las melodías mudas que ya nadie te va a enseñar?

Esto que estás leyendo no es ciencia ficción.

En la actualidad cada vez menos están teniendo el privilegio de escuchar los sonidos del silencio y de ver los espejos de las sombras que nos han dejado en un currículo desnudo de contenidos artísticos. Las enseñanzas artísticas se han ido vaciando de contenido, convirtiéndose en una asignatura hueca, que a codazos se hace un lugar en el panorama educativo.

¿No es acaso el arte una pregunta sin respuesta?Y entonces… ¿Que papel cumple en la actualidad el arte en nuestra cultura?

Desde sus orígenes el hombre ha sentido la necesidad de manifestar sus experiencias. Bien haya sido a  través de rasgaduras en una pared  o golpeando dos palos hemos querido salir de nosotros mismo y dejar huellas de nuestros sentimientos.”¿No es acaso el arte una pregunta sin respuesta?”.Escuché decir a  un escritor inglés.

El arte es una pregunta en si misma, que no dejamos de pronunciar. Cada vez que uno de nosotros  decide plasmar su sentimiento, su vivencia, su experiencia, sus anhelos, sus deseos, sus furias, sus frustraciones, sus iras sobre un soporte o rompe la tensión de una cuerda emitiendo una nota, el mundo vuelve a crearse.

Creamos sin parar para escapar de nosotros mismos o para encontrarnos o para que nos busquen o para que nos vean o para soltar ese grito que nos hace presentes de nuevo en el universo.

Multiplicamos imágenes y sonidos sin cesar para contribuir a  ese  caos en el que nos movemos, donde no dejamos de buscar un incierto orden que organice el urgente fluir del siglo XXI.

Y el arte ¿Cuál es su sitio? El arte ya no se esconde. Ha salido definitivamente de los templos sagrados donde fue encerrado para ser mostrado sólo a algunos iluminados. El arte está ahora en manos de todos. Lo estamos pisando con nuestras Converse, que a su vez garabateadas por un artista y elevadas a la categoría de icono. Esta en la fachada de un edificio, las nuevas cariátides ya no soportan dinteles, llevan la firma de un chaval que no puede contener más sus ganas de expresarse. Construye sinfonías de sonido digitales en un túnel del metro. Melodías en movimiento, música  en el  túnel. Timbres urbanos en los barrios que expresan sus lamentos a ritmo de  rap, tambores de África un domingo por la tarde en un parque. Cantos del alma  a la vuelta de la esquina anunciando una nueva espiritualidad…

Está agazapado debajo de un montón de cartones mojados, o detrás de la grieta de aquella puerta que suda oxido. Está detrás del grupo de turistas que han decidido no pensar que se ponen hoy, y dejar que la ropa salga de su armario con libertad. Esta en esas nubes tiznadas de contaminación que transitan  detrás de ese mega-rascacielos que asoma de puntillas por mi ciudad.

El arte da la cara, ahora nos persigue. El arte ha salido a nuestro encuentro, nos topamos de bruces con el. Hemos decidido respirar arte. Las musas han sido esplendidas  y han decidido compartir con los humanos el placer de crear. Hoy la inspiración no nos visita, se acuesta/descansa con  nosotros y nos despierta cargados de ideas. Ideas que quiero compartir con el resto de la humanidad, que quiero que todos oigan, que se peguen a mi camiseta y den la vuelta al mundo montadas en una red. Y que retornen  a mis transformadas con otro color, otro tono, otra nota, otro timbre…
El arte ha dejado de ser una pregunta para convertirse en mil respuestas.

Y, ¿que hacemos nosotros enseñando arte?,¿debemos seguir enseñando arte?, ¿el arte se enseña o se aprende?.

El panorama tecnológico que preside nuestro momento actual nos ha creado la convicción de que el conocimiento es instantáneo y que el acceso al conocimiento es tan simple como pulsar un botón. Si, es cierto que tenemos ante nosotros fuentes ilimitadas de información, que nos proporcionan infinitos recursos para abordar desde una nueva perspectiva los aprendizajes.

Pero en el ámbito educativo la tecnología es un instrumento más de trabajo.

El aprendizaje es un proceso sistematizado en el que concursan múltiples factores y emplea gran diversidad de herramientas metodológicas.
Las enseñanzas artísticas, derivado de la amplitud y diversidad de sus contenidos requieren la confluencia de distintas metodologías y procesos para el desarrollo de los aprendizajes.

En la actualidad el campo conceptual que recogen las enseñanzas artísticas se ha ampliado masivamente dado que ha ido integrando por un lado toda la tradición histórica de saberes clásicos y por otro lado ha incorporado todos el inventario cultural que han generado los avances tecnológicos acaecidos a lo largo de todo el siglo XX y que están siendo precipitados y amplificados a lo largo de la primera década del siglo presente.

Tanto en el campo de la generación de imágenes como en su recreación el mundo de la imagen ha visto revolucionado manera de ser vista y de ser creada. Desde la revolución que supuso la capacidad de registro de imágenes a finales del s. XVIII hasta la inquietud fotográfica digital de ahora mismo, donde todo queda registrado. La transformación de 24 fotogramas por segundo en poderosas industrias que han convertido el cine en el séptimo arte y han permitido la creación de lenguajes narrativos exclusivos de la imagen. Mundos virtuales por  los que nos movemos a través de espacios de vértigo…. El mundo artístico es quizás uno de los campos que más y mejor ha absorbido e integrado los avances de la tecnología. En todos los campos de la creación artística encontramos presencia de la mano tecnológica, y no sólo a nivel técnico sino también como elemento de creación en sí mismo. Los avances técnicos son hoy  un brazo más de creación.

El concepto de música relegado a la elite durante el siglo XVIII se ha ampliado en nuestro siglo de tal forma que, hoy, no hace falta ceñirse a los instrumentos clásicos para hacer música y como nos sugiere John Cage “podemos componer e interpretar un cuarteto para motor de explosión, viento, latidos del corazón y corrimiento de tierras”. 

Gracias a la tecnología también se ha conseguido cambiar la percepción de la sociedad respecto a la música. En la actualidad es prácticamente impensable que alguien no haya escuchado nunca una música armonizada. Respiramos música. Del fonógrafo al mp-3, los transistores han ido enseñando a  nuestros oídos.

Hemos creado el concepto de cultura visual/artística como una realidad independiente y sólida que tiene un papel protagonista en nuestra sociedad. Vemos como cada vez la imagen y la música va ganando un espacio propio en el que maneja sus propios argumentos integrándose con otras disciplinas. Las artes han invadido nuestros espacios de conocimiento y comportamiento. Bien sea a través de los grandes murales de vinilo  que cubren nuestras fachadas, bien a través de la foto que conecta nuestro móvil o la música que incesantemente escucho desde mi I-pod.
La cultura visual/artística  en todas sus manifestaciones y variantes se ha convertido en una presencia sobre la que debemos reflexionar. ¿Qué hacemos ahora?, ¿Debemos estudiarla, enseñarla y aprenderla? o, ¿es mejor dejar que la imparable corriente de imágenes y sonidos, prosiga con su  fluir autónomo e incesante?.

La creación siempre fue un acto individual y personal. Pero para poder crear hubo que sembrar primero los campos personales del creador.
Con un universo visual vacío de elementos formales e imágenes previas es difícil que nuestra mente pueda generar ideas nuevas. El construir entramados de conocimiento que sirvan de andamiaje/catapulta  a la creación y que  nos lleven al la germinación de ideas nuevas  se consigue con sembrado ideas de partida.

La cultura visual es una realidad social que debe ser trabajada desde los entornos escolares para dotar a los ciudadanos de instrumentos de análisis, creación y comprensión a través de la asignatura de Educación Plástica y Visual con la finalidad de desarrollar en el alumno capacidades de expresión, crítica, apreciación y categorización de imágenes.

En el desarrollo de la Educación Plástica y Visual confluyen el desarrollo intelectual y manual. El ejercicio creativo que realiza el alumno, a veces con un simple papel y un lápiz es extrapolable a cualquier actividad proyectual. Sus principios generadores acaban siendo asumidos por el alumno como una actitud creativa frente a la vida, desarrollando en el la capacidad de tener esa predisposición a buscar y proyectar soluciones.
El alumno aprende un rico compendio de conocimientos en torno al mundo de la imagen que nos rodea, englobado bajo el término de lo "visual". En esta área  se estudian campos tan variados como los medios de comunicación, la fotografía, los lenguajes de la imagen o la publicidad audiovisual, cuya finalidad es superar el analfabetismo visual.

El área de música ha de poner el contrapunto a un mundo que cada vez está más individualizado y aislado en sí mismo. Gracias a las actividades grupales en torno a los coros, la expresión instrumental y el movimiento y danza se consigue establecer un entorno de convivencia entre iguales, sin carácter competitivo y que a la vez desarrolla  la afectividad dentro de un entorno artístico, lográndose de este modo un equilibrio entre los dos hemisferios cerebrales.

El abanico de conocimientos musicales, tanto en lo estrictamente técnico como dentro de las diferentes culturas, que el alumno asimila bajo una adecuada educación musical, es no solamente necesario sino también indispensable como ciudadano que vive en una sociedad marcada por la globalización.

La creatividad musical en torno a la improvisación, que puede o no integrarse en actividades colectivas, permite la manifestación externa de ese talento que todos tenemos interno y que permanece latente en muchas ocasiones.

Las hazañas verdaderamente humanas pertenecen al campo de la creatividad. La creatividad puede ser innata pero puede ser incentivada y desarrollada a través del aprendizaje. La emoción que puede llega a producir un acto de creación artística nos introduce en un universo personal  de satisfacción y crecimiento humano acercándonos a la plenitud de la vida.

Ante la fugacidad de los actos cotidianos y la emergencia de esta sociedad, los actos de creatividad artística dejan tanto en el intérprete- ejecutor como en aquel que puede gozar de los mismos un poso de plenitud, tanto creadora como de deleite personal, aportando nuestra pagina a la complejidad de la historia.

Todo acto de creatividad artística lleva implicado un acto de generosidad, desde el momento en que se nos ofrece la obra de arte para nuestra apreciación y disfrute. Sin embargo los auditorios a los que son entregadas deben poder gozar del pasaporte de la interpretación. Este pasaporte se alcanza cuando a través de un proceso de aprehensión de conocimientos se construye una red de conocimientos que nos permiten descifrar las claves que articulan una manifestación artística. Acceder a los conocimientos que nos abrirán las puertas al goce y disfrute de la obra artística, es un privilegio del que no deberíamos  privar a ningún humano.

Son nuestras palabras, como profesores, las que habrán de despertar los sentidos de nuestros alumnos, que aguardan, somnolientos, la aún esperada visita de las musas, aquellas, que un día lejano de nuestra infancia nos visitaron, despertando en nosotros, lo que hoy es el patrimonio de nuestro conocimiento, y que hoy, queremos compartir con ellos a través de nuestras enseñanzas.


Inmaculada del Rosal
Doctora en Bellas Artes
Profesora de Enseñanza Secundaria de Dibujo